Mater Veritatis
Adhiriéndose al plan salvífico de Dios, Schola Veritatis se acoge al amparo maternal de la bienaventurada Virgen María, a quien invoca bajo el título de «Mater Veritatis», Madre de la Verdad. En la Sagrada Liturgia, prolongada en la soledad y el silencio del corazón, los miembros buscan vivir permanentemente unidos a la Madre de Dios.
Son significativas las palabras con las que San Juan Pablo II concluye su encíclica Fides et ratio:
«Igual que la Virgen fue llamada a ofrecer toda su humanidad y femineidad a fin de que el Verbo de Dios pudiera encarnarse y hacerse uno de nosotros, así la filosofía está llamada a prestar su aportación, racional y crítica, para que la teología, como comprensión de la fe, sea fecunda y eficaz [...] Que el Trono de la Sabiduría sea puerto seguro para quienes hacen de su vida la búsqueda de la sabiduría. Que el camino hacia ella, último y auténtico fin de todo verdadero saber, se vea libre de cualquier obstáculo por la intercesión de Aquella que, engendrando la Verdad y conservándola en su corazón, la ha compartido con toda la humanidad para siempre».
En cada monasterio, siempre que sea posible, se celebra semanalmente una Misa en su honor los días sábados. Además, cada hora del Oficio va precedida por una Antífona mariana —el llamado Oficio de Beata— dado que María Santísima precede e introduce a la Iglesia en la alabanza eterna del Dios Uno y Trino.
El Monasterio Nuestra Señora de Aysén está consagrado a la Virgen María, igual que todos sus miembros, los cuales agregarán a su nombre el de «Mariae» (de María), para indicar que no se pertenecen más a sí mismos, sino a la Madre de la Verdad.