Historia de la Vida Monástica
Las fuentes de la vida monástica se encuentran en los Santos Evangelios
El monaquismo propiamente dicho comenzó como un eremitismo en los primeros siglos de la historia cristiana. Los primeros monjes fueron San Pablo primer ermitaño (230-347) y San Antonio Abad (251-356). Este último es considerado a justo título como el padre de la vida monástica y de la vida eremítica. En cambio San Pacomio (292-346) desarrolló una nueva forma de vida: el cenobitismo, monaquismo de vida común, bajo una regla. En Asia Menor, el organizador de la vida monástica fue San Basilio.
En Occidente pronto fueron conocidos los escritos y las prácticas monásticas de Oriente. San Atanasio contribuyó grandemente a ello con su Vida de San Antonio. En las Galias destaca la gran figura de San Martín de Tours (+397), quien fundó el monasterio de Ligugé, el más antiguo de Occidente.
Pero, sin duda, ha sido San Benito Abad (480-547), justamente llamado el “Patriarca del monaquismo occidental”, quien acabó de dar una forma clara y precisa a la vida monástica.
Historia de Schola Veritatis
La comunidad monástica-contemplativa de Schola Veritatis comenzó el año 2007 en la Arquidiócesis de Santiago de Chile.
Dejándose guiar por la Providencia amorosa de Dios, en el año 2008, la comunidad se traslada a España, siendo acogida por Monseñor Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba, quien erigió canónicamente a Schola Veritatis como Asociación Pública de fieles.
En el año 2009, la comunidad realiza un viaje a la Abadía benedictina Notre Dame de Fontgombault en Francia siendo acogida con gran caridad y comunión espiritual por el R. P. Abad Dom Antoine Forgeot OSB. Ahí pudo descubrir la realidad eclesial maravillosa de la vida y la liturgia tradicional en su vertiente benedictina, en la herencia del gran Dom Prosper Guéranger, lo que marcó profundamente la trayectoria espiritual de la Comunidad.
A mediados del año 2012, la comunidad es recibida por la solicitud pastoral del Obispo-Vicario apostólico de Aysén, Monseñor Luis Infanti de la Mora, en la Patagonia chilena.
La construcción del Monasterio consagrado a la Virgen María bajo el título “Nuestra Señora de Aysén”, fue encomendada al Santo Patriarca San José quien ha cuidado como un verdadero padre de todos nosotros.
«Viam veritatis elegi»
(Escogí el camino de la verdad)